Juan Manuel Martín Menéndez, Miembro de Cibercotizante

¿Vamos a desaprovechar a la generación con mayor preparación?. Vivimos tiempos de grandes cambios: pandemias, tensiones geopolíticas, revoluciones sociales… y como mar de fondo una acelerada transformación tecnológica. Las primeras son coyunturales y pasarán, pero la última es estructural y no solo no pasará sino que su tendencia es a la aceleración.

Todo ello está suponiendo cambios en las economías y en el trabajo. Cientos de miles de personas están saliendo de sus trabajos porque “ya no se las necesita”, la mayoría de ellas de edades en torno a los cincuenta, es decir de esa edad en la que un profesional puede aportar más debido al factor experiencia.

Las estadísticas en nuestro país nos dan una foto de la situación: del total de personas desempleadas, un millón tienen más de cincuenta años. La gran mayoría quiere volver a trabajar pero lo están encontrando difícil hasta el punto de que el 70 por ciento de los mayores de 55 piensa que nunca más volverá a hacerlo.

Esto, que a nivel individual es un problema, a nivel de país es el mayor desperdicio de talento que hemos conocido en nuestra historia.

¿Vamos a desaprovechar a la generación con mayor preparación?

Las preguntas a hacernos son: ¿estamos dispuestos a desperdiciar todo ese talento? ¿nos lo podemos permitir? ¿qué se puede hacer? La revolución digital es en estos momentos el principal agente de transformación de la economía, el trabajo y la sociedad.

Y está detrás de la pérdida de la gran mayoría de esos puestos de trabajo. Sin embargo, también es el principal motor de creación de nuevo empleo y de nuevos proyectos empresariales basados en la innovación. Por lo tanto se da la paradoja de que aquello que produce el problema es también la solución.

La capacitación en habilidades relacionadas con el mundo digital será una de las vías por las que conseguiremos aprovechar ese talento que ahora está saliendo de la economía productiva, pero para ello será necesario solventar un problema que es muy patente y que ha dado en llamarse edadismo, es decir, la discriminación por la edad.

Generación con mayor preparación 

En términos generales, a la hora de seleccionar talento para puestos del ámbito digital, las empresas tienden a contratar a personas jóvenes. Sin embargo, la evidencia muestra que el desempeño en este tipo de puestos de una persona de mediana edad con las habilidades necesarias no es menor que el de los más jóvenes.

Aquí además se abre otra vía de oportunidad: la colaboración de las dos generaciones para formar equipos potentes en los que cada persona aporte experiencia, conocimientos y habilidades que hagan que el todo sea mucho más que la suma de las partes.

Pero para poder resolver el problema con esto no será suficiente. Hay que añadir también el ensanchamiento de la economía y del tejido productivo, en otras palabras, la creación de nuevas empresas. Para muchas de estas personas de mediana edad con gran preparación y experiencia, ésta será la vía. Y con ello, además de crear trabajo se fortalecerá nuestra economía.

                                      Autor: Juan Manuel Martín Menéndez, Miembro de Cibercotizante

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