Grant Thornton ha analizado el impacto de la pandemia en el tejido empresarial basado en una encuesta a más de 5.000 empresarios de 35 países de todo el mundo, 400 de ellos en España, presentando de esta forma una edición especial del Global Business Pulse.

Los empresarios tienen claro que necesitarán tomar medidas de alcance para poder seguir operando y que, además de recortes y restructuración financiera, se verán obligados a buscar nuevas fórmulas de financiación. En España, casi 7 de cada 10 directivos aseguran haber implantado ya el teletrabajo o la jornada flexible. 

“En un contexto en que, en especial durante el confinamiento, los flujos de efectivo han sido un grave problema para las empresas, resulta positivo comprobar que la mayoría han optado por llevar a cabo múltiples estrategias a la vez para mantener unos buenos niveles de liquidez”, apunta Ramón Galcerán, presidente de Grant Thornton.

Financiación y flujo de caja en la empresa española 

La gestión de efectivo sigue siendo crítica, por ello, las empresas españolas han preferido acudir a ayudas de la Administración en lugar de a financiación externa. Sobre esto, la principal medida para garantizar el cash flow ha sido recurrir a algún tipo de apoyo público a su alcance, seguido de la solicitud de ventajas fiscales y la conversión de efectivo inactivo en capital de trabajo.

Si nos centramos en los apoyos gubernamentales más empleados encontramos que los directivos españoles han optado por;

  • Un 33%, presentación de expedientes de regulación de empleo temporal 
  • Un 26%, facilidades para desarrollar la reducción de jornada y las ayudas para implantar el teletrabajo.

Mientras que, sobre los ERTEs, un 50% de los encuestados afirma haber recurrido a esta fórmula. De entre los mismos, solo un 44% prevé reincorporar al 100% de los trabajadores afectados, de modo que 6 de cada 10 empresarios ya admite que su plantilla se verá reducida tras la pandemia. 

Los empresarios, previsores y tecnológicos 

Tras el confinamiento, los directivos españoles han sido mucho más previsores que los de los países de nuestro entorno en temas de seguridad. Y es que, se han intentado implantar nuevas medidas como;

  • Reforzar la seguridad de los centros de trabajo 
  • Dotar a las empresas de los recursos financieros necesarios para seguir operando con normalidad

Los empresarios tienen claro que necesitarán tomar medidas de alcance para poder seguir operando

El nuevo Global Business Pulse de Grant Thornton también revela que las empresas españolas están claramente inclinadas a cambiar sus estrategias después del Covid-19 porque la pandemia ha hecho aflorar áreas de mejora. Tras la crisis, el 58% buscará implementar más tecnología y acelerar su transformación digital, el 51% mejorará sus protocolos para la gestión de crisis, y el 49% tenderá hacia una mayor flexibilidad organizativa.

Perspectivas de negocio frías, pero con pequeñas dosis de confianza 

Las perspectivas futuras de los empresarios españoles revelan preocupación por la evolución inmediata de sus negocios. En concreto, un 75% de los dirigentes nacionales cree que sus ingresos bajarán este año, dato que se encuentra notablemente por encima de las medias europea (67%) y mundial (66%). 

La cantidad de directivos españoles que afirma que la pandemia no les afectará está también muy por debajo de la media europea. Tan sólo un 9% asegura que no verá disminuido su negocio por el impacto del Covid. Mientras que, en el punto más optimista se encuentra en el número de directivos que dicen mostrarse todavía confiados pese a la situación generada por el Covid. Los empresarios españoles que prevén un impacto positivo de la pandemia en sus organizaciones está por encima de la media europea, y también de países como Francia y Alemania.