computación cognitiva
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El big data y la Inteligencia Artificial han venido para quedarse. No hay discusión; el consenso al respecto es generalizado y, de hecho, los hemos incorporado de un modo natural a nuestra rutina diaria prácticamente desde el momento en que nos despertamos: ver la previsión del tiempo en el móvil, leer las noticias sugeridas por una red social o elegir la ruta menos congestionada para llegar a nuestro puesto de trabajo son ejemplos de ello.

Desde la óptica empresarial, las compañías –en especial las grandes- parecen haber asumido que la aplicación de análisis masivos de datos es una condición sine qua non para estar en primera línea de competitividad respecto a sus rivales. Asistimos a un planteamiento diferente que ha dado lugar a nuevos roles multidisciplinares en las organizaciones bajo la nomenclatura de ‘científicos de datos’, capaces de anticiparse al consumidor.

La popular plataforma de vídeo Netflix es una prueba de ello: Sus algoritmos mejoran nuestras búsquedas así como las recomendaciones de series y películas que recibimos. En suma, es el imperio de las matemáticas en donde los usuarios son vectores con ciertos hábitos de consumo y, los vídeos, meras fórmulas. De ese modo es como la popular serie House of Cards se convirtió en un auténtico fenómeno televisivo.

El big data y la Inteligencia Artificial han venido para quedarse. No hay discusión; el consenso al respecto es generalizado y, de hecho, los hemos incorporado de un modo natural a nuestra rutina diaria

Así las cosas, parece más que evidente que la senda que hace años comenzó a explorar Amazon con sus recomendaciones de compras se ha consolidado y es indiscutible que es preciso analizar y predecir el comportamiento de los usuarios/consumidores para lograr el éxito empresarial… pero, ¿basta con eso?

Retener talento

La aplicación de los algoritmos desde un punto de vista de marketing no es suficiente para hacer frente a unos cambios y unas transformaciones del negocio cada vez más dinámicos. Es importante bajar a los cimientos de las empresas y esos son los empleados. ¿De qué nos serviría conocer los hábitos de consumo de nuestros clientes si no contamos con una plantilla de primera nivel capaz de hacer útil toda esa información?

Las soluciones analytics de Workday han supuesto, en ese sentido, un salto cualitativo en la gestión de los Recursos Humanos (RRHH). Por decirlo de algún modo, igual que Netflix cuenta con su propio algoritmo para poder realizar las recomendaciones de series, las soluciones de Workday hacen lo mismo con los empleados… la diferencia es que el capital humano es mucho más crítico para una empresa.

La Inteligencia Artificial que acompaña a sus soluciones, de un modo integrado en una única plataforma y sin necesidad de herramientas adicionales (propias o de terceros), analiza un gran volumen de datos procedentes de las más diversas fuentes. Cruzando información sobre las funciones específicas que desempeña un empleado, su rendimiento de cara a la empresa, los informes de sus superiores o el intervalo que se ha producido entre promociones, el director de RRHH puede seleccionar quién es el mejor candidato para un ascenso.

Aún más importante es la oportunidad que brinda a los gestores de retener talento, porque del análisis big data de todas variables es posible anticiparse a una dimisión, contribuyendo de esta manera a retener el talento en la organización, bien sea mediante una subida de sueldo, una reasignación de tareas o una promoción.

Captación y reclutamiento

Retener el talento interno es primordial, pero no es menos importante ser capaces de fichar a los mejores candidatos del mercado laboral para unirse a nuestro equipo. En esta área también la Inteligencia Artificial desarrollada por Workday puede jugar un papel crucial.

Gracias a sus analytics, desde el departamento de RRHH es posible escanear a un gran número de candidatos cruzando información de los mismos a partir de múltiples fuentes abiertas, como son sus perfiles de redes sociales, categorizándolos después según el tipo de ocupación.

Para una empresa como Workday, en realidad, esta visión analítica es un movimiento natural al tratarse de una empresa cien por cien cloud, puesto que en la nube las compañías tienen acceso, no sólo a volúmenes de información más grandes, sino también más ricas y diversas. Es algo que está impreso en su ADN.

No todo son algoritmos

El planteamiento de Workday es simple: ofrecer cada vez soluciones más sofisticadas pero cuya utilización gane en facilidad de cara al usuario. La complejidad queda detrás porque delante de quien accede a las soluciones se aparece una aplicación, perfectamente manejable desde el móvil, con el que se puede visualizar de un modo claro y transparente el sesudo trabajo llevado a cabo por los algoritmos.

Un trabajo, por otro lado, que mejora con el tiempo, porque las soluciones analytics tienen la capacidad de aprender, de interpretar cada vez más y mejor el comportamiento humano, alcanzando así mayores cotas de anticipación ante, por ejemplo, la desviación presupuestaria por parte de un departamento concreto.

Sin embargo, no debemos olvidar que, a diferencia de Netflix, no estamos tratando con series y el modo en que éstas son consumidas, sino de empleados y, por tanto, de personas. Por este motivo y a pesar de las ventajas que trae consigo la Inteligencia Artificial, no podemos considerarla como la panacea de la gestión de RRHH. Se trata, más bien, del inicio de una conversación en la que en último extremo es el director de RRHH y los componentes de su equipo quienes con su intuición y experiencia han de continuar guiando los pasos sucesivos… eso sí, con muchas más pistas que en el modelo tradicional y eso marca la diferencia.