Un Gerente de un conocido centro de Mediamarkt madrileño me comentaba recientemente que estaban preocupados por el empuje de Amazon y que, indefectiblemente, lo estaban notando cada vez más en las ventas. Reflexionando sobre ese hecho, me venía a la cabeza la cantidad de comercios pequeños que han tenido que cerrar por no poder competir con establecimientos como la cadena aludida o los grandes almacenes.

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No fuimos capaces de reaccionar, de tener en cuenta el drama de esas tiendas pequeñas, de barrio, que tuvieron que abandonar sus negocios de toda la vida porque era imposible ser rentable ante los grandes. ¿Tenemos que obviar ahora también las consecuencias de que estos primeros “depredadores” sean a su vez fagocitados por compañías como Amazon o Alibabá?

No tengo los datos socio-económicos que simplifiquen a nivel cuantitativo cuál es el balance final de estos cambios. Lo que sí sé es que a nivel humano, o de empleo, es un auténtico desastre. ¿Significa esto que tenemos que poner límites al desarrollo de empresas como Amazon, Google o Facebook? No me atrevo a opinar, pero deberíamos reflexionar sobre ello.

En Estados Unidos empieza a haber debate para rebajar el poder de estas empresas: los paladines de la  economía de mercado de mercado, y capitalismo a ultranza, han empezado a planteárselo. Para Barry Lyon, Fundador de Open Markets Institute, las tecnológicas aludidas, junto con Apple, «son la mayor amenaza para la democracia desde la Segunda Guerra Mundial”. Nancy Pelosi, Presidenta de la Cámara de Representantes, el mes pasado advirtió de que “el poder económico injustificado y concentrado en manos de unos pocos es peligroso para la democracia».

¿Tenemos que poner límites al desarrollo de empresas como Amazon, Google o Facebook?

El verdadero peligro está en que, como recogía el diario “El País” hace unas fechas, las cuatro compañías en cuestión, que están asociadas, gastaron más de 55 millones de dólares en prácticas de lobby el año pasado, el doble que en 2016. Y otro dato muy significativo: en el mes de mayo pasado, la Asociación de Internet, el grupo de presión que representa a Amazon, Facebook y Google, entregó su premio a la libertad en Internet a Ivanka Trump, hija de….  Sí, del Presidente de los Estados Unidos.