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Con el impulso y desarrollo tecnológico y la dependencia cada vez mayor de los procesos de Negocio de las TI, los Procesos de Aseguramiento de la Calidad se han convertido en una necesidad. Y es que cuando una empresa cuenta con más de un proveedor de software, una práctica cada vez más habitual, es muy recomendable que compruebe la integración de éstos antes de su funcionamiento.

Los fallos de software son más numerosos de lo que pueda parecer: no poder sacar dinero de un cajero por un error en la pantalla, perder un tren por un fallo en el sistema de información al viajero, una factura de móvil con una cifra desorbitada que no coincide con la realidad, son algunos ejemplos cotidianos de problemas de calidad de software. Pero además, existen otros fallos de mayor gravedad, que atentan contra la seguridad en los sistemas aeronáuticos o en la información de los sistemas bancarios, por poner otros ejemplos, que pueden tener mayores consecuencias económicas, de imagen, etc.

Mediante el testing o las pruebas de validación y verificación, se evalúa si el sistema implementa correctamente sus requisitos garantizando la calidad y fiabilidad del mismo antes de su paso a producción. De esta manera, se minimizan los riesgos de producción, se reducen los costes de mantenimiento de los productos entregados, además de aumentar la satisfacción del usuario.

Y a la hora de invertir en testing, es necesario tener en cuenta tres factores: independencia, especialización y calidad certificada. En primer lugar, la mayoría de las empresas optan por empresas independientes, que garanticen que no existe ningún vínculo con el desarrollo del software, y asegurando realmente así la calidad. La especialización permite una mayor agilidad a la hora de destinar los recursos necesarios, así como acertar con las herramientas, aprovechando la cercanía en el uso de modelos de referencia como ITIL, CMMI o nuevos lenguajes de prueba como TTCN. Por último, y siempre con el fin de conseguir un óptimo funcionamiento de los sistemas TIC que redunden en una mejora de procesos, la certificación de calidad en los propios servicios de factoría de pruebas es garantía de unas buenas prácticas por parte del proveedor en cuestión.


Por eso, mediante actividades de verificación y validación (testing), se garantiza que tanto los procesos de construcción del software como los productos que se obtienen sean adecuados en base a sus especificaciones. Esta apuesta por la mejora de procesos tiene connotaciones muy positivas, porque está demostrado que lleva a la mejora en la Calidad de los Productos, léase Aplicaciones y Sistemas de Información; que es uno de los objetivos perseguibles, junto a la mejora de la productividad y el ahorro de costes, pero:


  • Madurar una organización vía implantación de modelos de mejora de procesos, y como consecuencia, alcanzar los objetivos de calidad, productividad y costes, es un proceso costoso y largo (no de semanas o meses, sino de años).


  • Los procesos no son la única vía de mejora: ¿quién implanta y aplica esos procesos? ¿Cómo los automatizo?


Los departamentos de TI deben alinear su estrategia tecnológica con la estrategia corporativa global de la compañía y, a veces, esa estrategia pasa por la internacionalización. Por este motivo deben ser capaces de replicar modelos de funcionamiento en remoto. Para que la empresa sea capaz de centrarse en el core de su negocio se hace cada vez más necesario recurrir a la fórmula del outsourcing. Y es que incrementar el outsourcing de actividades o procesos supone un ahorro de costes para la empresa, aporta valor y mantiene la calidad como motor diferenciador.

En el caso concreto del sector TIC nos encontramos con escenarios complejos donde los productos/servicios salen al mercado con un time to market crítico, en entornos de desarrollos multiproveedor. Este escenario tiene como consecuencias que los problemas de integración se multiplican y el mantenimiento de los sistemas se degrada versión a versión, creándose una dependencia innecesaria con los proveedores de desarrollo.

Por este motivo, los costes de no calidad se disparan, con las consecuentes caídas en el nivel de servicio de producción y los retrasos en el time to market, pudiendo perder oportunidades de negocio. De los datos del sector se puede extraer que 1€ invertido en calidad puede ahorrar hasta 50€ en reparaciones, problemas, pérdida de imagen, de clientes…

La solución para evitar que esto se produzca es introducir actividades de aseguramiento de la calidad a lo largo de todo el ciclo de vida, realización de pruebas con un equipo independiente y con visión global de negocio y optimizar los costes mediante el outsourcing de actividades.

Una solución apropiada para aplicar los principios de outsourcing de pruebas de software son las Factorías de Pruebas. Una Factoría de Pruebas es una organización cuya actividad de negocio principal consiste en proporcionar servicios de pruebas a empresas. Éstas dispondrán de los recursos necesarios, tanto personas como procesos e infraestructura, que permitan proporcionar y gestionar de forma eficiente los servicios ofrecidos.


En definitiva, se trata de optar por una modalidad de Factoría de Pruebas orientada a resultados donde hay una prestación de servicio y no una cesión de fuerza de trabajo. La empresa no ve personas, sino resultados. Además, el servicio se puede prestar desde una única localización para el resto de delegaciones de una empresa, independientemente de si la central en la que se establece la Factoría de Pruebas está dentro o fuera de España.

La elección de un modelo de Factoría de Pruebas nos permite simplificar la gestión de recursos de pruebas; un mayor control de la calidad, tiempo y costes de los servicios de aseguramiento; una mayor productividad y reducción de los costes de las actividades de verificación y validación del software debido a la industrialización del proceso; una mayor especialización, ya que se dispone de recursos expertos en actividades y herramientas específicas de aseguramiento de la calidad y, por último, una mayor capacidad de absorber puntas de de trabajo, al disponer de una gran flexibilidad en los equipos de pruebas.

A la hora de implementar un modelo de Factoría de Pruebas con garantías de éxito debemos evitar buscar un retorno inmediato de la inversión, ya que, en este tipo de servicio los retornos se ven a medio y largo plazo. Sí que es cierto que, a corto plazo, el cliente ya obtiene beneficios como la mejora en el time to market de los proyectos y el poder predecir el coste de las pruebas. No obstante, a medio/largo plazo el cliente ve como se le dispara la productividad por la industrialización del proceso, mejora en la calidad del software en producción y disminuye los costes de no calidad y mantenimiento.

Las pruebas de software constituyen un elemento importante dentro del aseguramiento de la calidad de software y la mejora de procesos. El outsourcing de las pruebas de software constituye una alternativa apropiada para el desarrollo de las mismas que proporciona: un catalogo de servicios con los niveles de calidad predefinidos, personal con un nivel optimo de experiencia, y optimización de los costes; además la experiencia permanece en la organización. Si las empresas están demandando servicios de pruebas de software entonces es necesaria la creación de Factorías de Pruebas que proporcionen dichos servicios. Con el objetivo de crear y gestionar estas factorías es necesario un

modelo organizativo que se componga de: un modelo de procesos de prueba, un modelo de procesos de servicio, un modelo de competencias, un modelo de evaluación, infraestructura tecnológica y un modelo de control cuantitativo.

En definitiva, la madurez e industrialización de los procesos de calidad del software y el emplearlos en régimen de outsourcing a través del modelo de Factoría de Pruebas, permite a la empresa incrementar su competitividad y eficiencia y replicar su estrategia de negocio en todos los mercados que le interesen, con independencia de si hablamos de un contexto internacional.