Miquel-Barceló esperanza matemática

Durante este año 2019 ha tenido lugar un intento de reflexión en torno al tema, ahora tan de moda, Mujer y Tecnología: Un tándem de futuro. Organizado y albergado por el Palau Macaya de la capital catalana, y bajo la dirección científica de la Dra. Nuria Castell.

Publicidad

Aunque se reconoce que vivimos en un mundo en el que las mujeres son una gran minoría cuando se habla de tecnología, la idea central ha sido reflexionar globalmente en torno al papel que la mujer acaba jugando en el mundo tecnológico y, para proyectarse al futuro, pensar en un mañana más enriquecedor.

Para ello parece que el camino ha de ser primero poner en común iniciativas que ya se hayan llevado (o se estén llevando) a cabo para incentivar la incorporación de las chicas en carreras tecnológicas y buscar la progresión de las carreras tecnológicas de las mujeres en los diversos entornos tecnológicos. Evidentemente, todo ello compartiendo buenas prácticas locales e internacionales y estableciendo una nueva reflexión sobre posibles estrategias de futuro así como hacer propuestas de actuación en todos los ámbitos de la sociedad.

La idea central ha sido reflexionar globalmente en torno al papel que la mujer acaba jugando en el mundo tecnológico y, para proyectarse al futuro, pensar en un mañana más enriquecedor

Se pretende así incrementar la presencia y la participación de las mujeres en el mundo tecnológico, desde el simple incentivar vocaciones tecnológicas entre niñas y jóvenes, hasta lograr la presencia paritaria de las mujeres en los órganos de decisión.

El objetivo final es que el ciclo (que ha ocupado todo el año 2019) ha de concluir necesariamente con propuestas y estrategias consensuadas entre los diferentes actores.

El método de trabajo fue partir de experiencias y casos prácticos centrados en los tres grandes bloques temáticos que se supone inciden en las vocaciones científicas y tecnológicas de las mujeres.

Esos bloques temáticos se reducen en este caso a tres: la educación, el mundo laboral y los aspectos sociales. Eso sí, partiendo siempre de los casos prácticos reales para abordar los retos y las posibles soluciones.

Se arrancó con una conferencia inaugural sobre ética e ingeniería (“La confluencia de robótica y humanidades” que se supone atrae a las futuras investigadoras) que fue dictada por la Dra. Carme Torras. Ello estimuló la discusión de casos prácticos sobre los distintos niveles en la educación, el mundo laboral (sin olvidar las empresas privadas, la administración pública y los nuevos procesos de la joven emprendeduría) y la vertiente más social (con los medios de comunicación, las asociaciones del tercer sector y la vertiente más política).

El ciclo terminará con una conferencia impartida por Lenita Freidenwall de la Universidad de Estocolmo, posiblemente sobre “Gender Quotas: from politics to business”, en el fondo a determinar ya que ese último acto del ciclo tendrá lugar el 3 de diciembre.

Con asistencia mayormente femenina (temo que fui uno de los pocos varones en participar en alguna sesión…), lo cierto es que el ciclo “olía” a encuentro de mujeres. De esas mujeres que, en su mayor parte, parecen haber descubierto el feminismo (y sus necesidades sociales…) sin haber leído, por poner un ejemplo de lo más evidente, a Simone de Beauvoir y su El segundo sexo (1949) y comprender su “no se nace mujer, se llega a serlo”. Hay “adanismo” en todas partes. La juventud no es siempre la mejor consejera.

Es cierto que el tema de la mujer y la tecnología presenta aspectos más específicos. En primer lugar, hubo a lo largo de todo el ciclo un exceso de confundir “tecnología” y “TIC”, como si no hubiera cambios y/o mejoras en otras tecnologías que no sean la famosas “TIC”. Al fin y al cabo, los coches, los trenes, los aviones e incluso la tecnología médica de diagnóstico no serían lo mismo sin las TIC, pero, como se solía decir: no es TIC todo lo que reluce.

En cualquier caso, el tema de mujer y tecnología (entendiendo ésta en general…) es básico. No tiene sentido que la humanidad prescinda de la mitad de su capacidad intelectual y relegue a la mujer a un aspecto secundario. De ahí que intentos como el ciclo “Mujer y Tecnología: Un tándem de futuro” sean básicos e imprescindibles.