Lejos quedan aquellos tiempos donde la elección de su sistema portátil significaba, obligatoriamente, contar con prestaciones reducidas de cara a rendimiento. O sacrificar casi por entero la autonomía. Ahora, la evolución de la tecnología permite disponer de un elevado rendimiento en un conjunto listo para ser transportado y utilizado allí donde sea necesario.
En estos potentes equipos hemos relegado los valores de autonomía o peso frente a la obtención de un rendimiento elevado, sin descuidar el tratamiento gráfico. Con ello hemos contado con una representación de equipos que son capaces de operar con aplicaciones que requieren amplio espacio de almacenamiento, gran potencia de cálculo y un elevado tratamiento gráfico. Es decir, aplicaciones profesionales de alto nivel, aunque alguno puede verse tentado de usarlo como equipo multimedia o, incluso como sistema de juegos.
Dada la oferta actual, hay mejores opciones en estos campos, mucho más económicas que el empleo de uno de estos potentes equipos, por lo que vamos a centrarnos en los aspectos corporativos de los equipos más que en los lúdicos. Como son su capacidad de conexión tanto a redes inalámbricas como fijas o contar con ranura PCMCIA por si necesita incorporar una tarjeta de comunicaciones GPRS. O la disponibilidad de varios interfaces de alta velocidad, ya sea USB 2.0 o incluso FireWire, para acoplar cualquier dispositivo que no esté incluido en la completa configuración interna.

Gráficos

El hecho de que, actualmente, se vendan más equipos portátiles que de sobremesa ha hecho que los fabricantes tanto de equipos completos como de los circuitos y elementos que los componen pongan un gran esfuerzo en este campo. Muchas de las mejoras en cuanto a miniaturización de componentes, menor consumo y mayor capacidad de almacenamiento se han desarrollado pensando primero en los sistemas portátiles y llevando luego los avances a los de sobremesa. Una de las últimas barreras es la de rendimiento gráfico y, en menor medida, la resolución de pantalla. La creación de eficaces controladoras gráficas, adecuadamente diseñadas para no incrementar de forma excesiva ni el consumo ni la disipación en el interior del portátil han roto uno de los impedimentos que más lastraban el uso de equipos portátiles.
Es de esperar que la futura integración en un solo chip de CPU y controladora gráfica ayude a mejorar los parámetros de consumo. Y que, a la vez, se incremente el rendimiento en cuanto a gráficos. Esta mejora tiene dos vertientes claras. Por una parte, la interfaz gráfica de los sistemas operativos tiene requisitos mayores en cuanto a proceso de datos. La resolución ha crecido para dejar espacio a más ventanas en la pantalla y colocar más información de un vistazo. La complejidad de esa información también ha aumentado, y resulta mucho más dinámica que en la pasada generación de interfaces gráficos. Lo cual supone una sobrecarga mayor sobre el sistema gráfico.
Por otra parte, las aplicaciones son cada vez más completas y acogen con mayor facilidad todo tipo de datos, ya sean estáticos, como texto, gráficos o imagen, como dinámicos, del estilo de audio, animaciones o incluso vídeo incrustado. Actualmente no es raro que una presentación incluya no sólo las clásicas y estáticas pantallas compuestas únicamente de texto e imagen, sino que incorpore vídeo, a semejanza de un videoclip, para mostrar las excelencias de una empresa, un producto, la forma de interactuar con un programa, y un largo etcétera.
Por último, las aplicaciones de ocio, como la reproducción de películas en DVD no resulta inhabitual. Esto, junto con el reducido tamaño de un portátil frente a un sistema de sobremesa, incluso los de tipo compacto, hace que esté invadiendo con notable éxito el terreno de los Media Center domésticos. Al menos en aquellos hogares donde el portátil se emplea también para usos profesionales y se opta por disponer de un equipo más potente que cumpla ambas funciones, para no tener que duplicar elementos y sobrecargar el salón con más elementos electrónicos.

Almacenamiento

En cuanto a tamaño de almacenamiento, el incremento en la capacidad de los discos duros convencionales en formato de 2,5 pulgadas, hace que la capacidad interna alcance más de 200 Gb sin problemas. Una cantidad más que suficiente para manejar grandes proyectos de ingeniería o para editar sin problemas ya sena imágenes complejas o incluso películas.
Cuando a la capacidad de almacenamiento hay que sumar un buen rendimiento, nada mejor que seleccionar alguno de los modelos, como el HP Pavilion dv9085, el Qosmio F30, el Sony Vaio VGN-AR21S que tienen espacio para un par de discos duros. La disponibilidad de dos duros aporta varias ventajas tanto en rendimiento como en fiabilidad de datos.
La colocación de los ficheros temporales, en un disco separado del que contiene los datos facilita las tareas de copia de seguridad. En el recuento de archivos temporales hay que incluir tanto los ficheros abiertos por las aplicaciones, o conservados por el navegador, como el fichero de intercambio (memoria virtual) del sistema operativo y el amplio espacio necesario para almacenar los datos de hibernación. La hibernación en un portátil requiere tanto espacio como cantidad de memoria RAM instalada. Y algunos de los modelos analizados lleva 2 Gb de memoria, lo que implica un archivo de este tamaño para hibernación.
Si bien es bastante común la creación de unidades lógicas dentro de un mismo disco duro físico, el rendimiento de esta disposición es notablemente inferior a disponer de dos unidades separadas. Además, medida que se popularice este tipo de implantación comenzará a pensarse en el uso de montajes tipo RAID para garantizar la seguridad lógica de los datos. Un aspecto que no hay que descuidar en ningún tipo de equipo.
Pero incluso los equipos que cuentan con un único disco duro ofrecen una elevada capacidad de almacenamiento, con valores de 60 Gb como mínimo. La inclusión de lectores ópticos de última generación, como el Blu-Ray incluido en el Sony VAIO, o el HD-DVD del Toshiba Qosmio hacen que los límites de almacenamiento y acceso a grandes volúmenes de datos superen con creces las necesidades más exigentes.

Conectividad

La conectividad para un portátil empresarial es un requisito básico y fundamental. Y no solo contar con un interfaz de red cableada que permita la conexión estando en un sitio fijo de trabajo, como la oficina o un hogar digital con conexión de alta velocidad. Un sistema portátil necesita aprovechar al máximo sus cualidades de movilidad y establecer conexión a las redes empresariales en cualquier sitio y por el medio más eficaz.
Como requisito para los portátiles de esta comparativa solicitamos modelos que contaran con interfaz inalámbrica WIFI. Un elemento que facilita la creación de oficinas realmente flexibles donde el número de conexiones no está ligado a elementos fijos y en las que se facilita la conectividad en salas de reuniones o espacios comunes de trabajo sin ninguna limitación.
Como hemos tenido ocasión de comprobar la mayoría no sólo incluyen este tipo de tecnología, incluso en versiones inferiores del mismo fabricante, sino que el uso de chipset avanzados permite contar con las mayores velocidades de conexión, soportando la norma 801.11g que alcanza tasas de 54 Mbps.
Adicionalmente el uso de terminales móviles y otros periféricos, como impresoras, hace que la conexión mediante Bluetooth resuelva sin cables este tipo de comunicaciones que no necesitan de alto rendimiento en cuanto a transferencia de datos. La ausencia de cables no sólo es una facilidad de uso. También supone menos peso de los complementos necesarios para trabajar con el portátil.