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Que la digitalización está ganando peso en todos los sectores de actividad es una realidad, pero, en algunos, parece que empieza a coparlo todo. Tal es el caso de las aseguradoras donde la tecnología se ha convertido en la amenaza número uno para las compañías del sector en los próximos dos años, según el informe Banana Skins 2019, elaborado por PwC, junto con el Centre for the Study of Financial Innovation, a partir de entrevistas a 927 directivos de empresas aseguradoras en 53 países.

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La necesidad imperiosa que tienen las empresas aseguradoras por modernizar sus sistemas y sus modelos de negocio como consecuencia de la aparición de los nuevos desarrollos digitales son los factores que han llevado a la tecnología a ocupar, por primera vez desde se realiza este estudio -en 2007-, la primera posición del ranking de principales riesgos para las compañías de seguros. Los directivos participantes en el informe le han otorgado a la tecnología una puntuación media de 3,86, siendo 1 el riesgo más bajo y 5 el más alto. Detrás de esta preocupación está la opinión de muchos de los directivos del sector que se encuentran con modelos de negocio e infraestructuras tecnológicas heredadas y sin la capacidad para hacer frente a las demandas de los nuevos tiempos digitales.

El estudio revela que para acometer este proceso de modernización y renovación tecnológica no basta con realizar grandes inversiones de capital y reemplazar los antiguos sistemas por otros nuevos, sino que las aseguradoras deben ser capaces de priorizar y de saber cuáles son las tecnologías ganadoras por las que apostar y cuáles no. Las consecuencias de una mala toma de decisiones en el ámbito de la tecnología pueden ser muy amplias: la pérdida de oportunidades respecto a los competidores tanto de dentro como de fuera de la industria, el incremento de la vulnerabilidad de la compañía a ataques externos o el desaprovechamiento de inversiones millonarias.

La amenaza que el cibercrimen supone para las aseguradoras se mantiene en segunda posición respecto a nuestro informe anterior,

Para Armando Martínez Polo, socio responsable de Tecnología en PwC y especialista en el sector asegurador, “para los que trabajamos en el sector asegurador no resulta sorprendente que el riesgo tecnológico sea la principal preocupación de sus directivos. En el caso concreto del mercado español, la práctica totalidad de las principales entidades se encuentra en la actualidad abordando iniciativas orientadas a la transformación de sus sistemas ‘core’, implementando nuevas soluciones o bien estableciendo la estrategia para su abordaje. Junto a la tecnología, y muy estrechamente relacionado, cabe señalar la amenaza de los ciberriesgos cada vez más complejos y organizados, la gestión del cambio que facilite la adopción de las nuevas tecnologías y la atracción por el talento haciendo que un sector poco sexy, tradicionalmente, sea objetivo para los perfiles más buscados. Como ejemplo concreto, podríamos citar el caso de la Inteligencia Artificial, donde las entidades están analizando cómo posicionarse, qué tecnologías adoptar, cómo incorporar metodologías de trabajo diferentes, cómo securizar y hacer transparente el uso de dicha tecnología, cómo responder a un entorno regulatorio apenas definido y, por supuesto, cómo contar con los perfiles más adecuados”.

La tecnología, omnipresente

Los riesgos de la tecnología están onmipresentes en esta edición del ranking y muchas de las amenazas que señalan los directivos entre las top diez tienen, directa o indirectamente, un componente tecnológico muy relevante, como los ciberriesgos, la gestión del cambio, la competencia o el talento. Veamos algunos de ellos más en profundidad:

Ciberriesgos#2. La amenaza que el cibercrimen supone para las aseguradoras se mantiene en segunda posición respecto a nuestro informe anterior, realizado en 2017, prácticamente al mismo nivel que al tencología. Según el documento, la preocupación del sector se ha intesificado como consecuencia del aluvión de ataques cada vez más sofisticados que sufren las aseguradoras y cuyas cosecuencias van desde las pérdidas materiales, pasando por los apagones operativos o la pérdida de información, entre otras. Los directivos participantes en el estudio también señalan el riesgo que supone la ciberseguridad desde el punto de vista del ciberaseguramiento a terceros. (Este riesgo recibió una puntuación media por parte de los directivos entrevistados de 3,85, siendo 1 la amenaza más baja y 5 la más alta).

Gestión del cambio#3. Este riesgo se refiere a la capacidad de la industria y de los directivos de las compañías para afrontar los tremendos desafíos a los que se enfrentan, marcados por la agenda digital, la aparición de nuevos competidores, la necesidad de que se produzcan fusiones en el sector -para que las compañías ganen tamaño y obtengan más economías de escala-, y la reducción de costes. En este sentido, el informe considera que aquellas compañías de seguros que no sean lo suficientemente ágiles y no se muevan lo suficientemente rápido pueden acabar operando en negocios muy poco rentables. (Este riesgo recibió una puntuación media por parte de los directivos entrevistados de 3,76, siendo 1 la amenaza más baja y 5 la más alta).

Regulación#4. La agenda regulatoria en la industria aseguradora sigue siendo muy prolífica, lo que hace que este riesgo -un clásico en el informe-, gane dos posiciones y se sitúe entre los cinco primeros. Algunos de los participantes en el estudio mostraron su frustración con el coste, el tiempo y los efectos que los nuevos requerimientos regulatorios podrían tener en áreas como las de capital o de protección del consumidor. Otros, sin embrago, consideran que en último término estas exigencias normativas beneficiarán a la industria y contribuirán a su solvencia y reputación. (Este riesgo recibió una puntuación media por parte de los directivos entrevistados de 3,62, siendo 1 la amenaza más baja y 5 la más alta).

Cambio climático#6. El cambio climático es percibido como una amenaza mucho mayor que hace cuatro años, cuando era considerado como un riesgo a largo plazo. El incremento de la frecuencia y de la severidad de los fenómenos meteorológicos extremos -huracanes, tifones, inundaciones, sequías e incendios- se encuentra detrás de este aumento de la preocupación. Incluso, algunos de los directivos del sector apuntan a que, en el futuro, estos riesgos producidos como consecuencia del cambio climático podrían ser muy difíciles o imposibles de asegurar. (Este riesgo recibió una puntuación media por parte de los directivos entrevistados de 3,45, siendo 1 la amenaza más baja y 5 la más alta).

Competencia#7. La pregunta sobre si el sector asegurador será capaz de competir con los nuevos entrantes disruptivos y cuáles son los que representan una amenaza real es, probablemente, la que más comentarios ha despertado entre los participantes en el informe. Mientras muchos consideran que la principal amenaza para la aseguradores viene de las grandes compañías tecnológicas; otros estiman que el mayor peligro viene de las insurtech y las startups tecnológicas. (Este riesgo recibió una puntuación media por parte de los directivos entrevistados de 3,44, siendo 1 la amenaza más baja y 5 la más alta).