El avance tecnológico ha trasformado la manera en que el usuario puede identificarse, creando una fórmula más segura que las contraseñas escritas clásicas. Según Biometric Vox, las contraseñas acabarán siendo sustituida en muy poco tiempo por la identificación mediante biometría de voz.

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Las contraseñas han sido durante décadas, y continúa siendo, la forma más utilizada de mantener a salvo los datos personales o de permitir el acceso a un servicio. Sin embargo, conforme se descubren nuevas formas de identificación del usuario, la contraseña está quedando obsoleta por una serie de problemas:

Las contraseñas han sido durante décadas, y continúa siendo, la forma más utilizada de mantener a salvo los datos personales

  • Fácil suplantación frente a otros métodos de identificación: En el supuesto caso de que una tercera persona conociera los datos personales y la clave de un usuario, podría suplantar su identidad con mucha facilidad.
  • Puede olvidarse: Todo el mundo puede tener un descuido y no recordar la contraseña que utiliza. El PIN del teléfono móvil, la credencial de la tarjeta bancaria o la clave para entrar a las redes sociales son algunas de las contraseñas que pueden olvidar los usuarios.
  • Bajo nivel de seguridad: A la hora de elegir una contraseña, la mayoría de usuarios busca que sea simple para facilitar su escritura y memorización. Sin embargo, cuando los usuarios eligen contraseñas muy sencillas como “123456” o “qwerty”, solo consigue debilitar los sistemas de seguridad.
  • Los usuarios tienden a repetir su contraseña: Al utilizar repetidamente la misma clave para identificarse en todos las plataformas aumenta exponencialmente el peligro que corre el usuario en caso de perder la misma.
  • Formato poco ágil: En el día a día, los usuarios necesitan identificarse un número tan alto de veces que resulta imposible memorizar una credencial distinta para cada ocasión.
  • Necesitan un sistema se recuperación de contraseñas: para ayudar al usuario cuando no recuerda su contraseña, las plataformas cuentan con sistemas de recuperación, normalmente realizando preguntas personales o registrando la dirección de email. En cualquier caso, también suponen un riesgo, ya que un tercero con esa información podría llegar a conseguir que el propio sistema le entregue la contraseña.

La biometría de voz se presenta como solución para resolver todos estos problemas, la voz es una herramienta unipersonal e intransferible que permite identificarse sin necesidad de recurrir a una palabra clave memorizada y, simplemente, comunicándose con el dispositivo, una de las acciones más naturales. Por otra parte, también resuelve los problemas de seguridad, ya que es prácticamente imposible falsificar la voz de una persona para engañar a un sistema de biometría.

Ya existen soluciones como CheckVox, sistema capaz de reconocer de forma inequívoca al usuario mediante el análisis de parámetros biométricos de su voz, como por ejemplo, las frecuencias, el tracto buco-nasal o la resonancia craneal. Además, la biometría de voz es capaz de mejorar la experiencia del usuario al permitir su identificación mediante algo tan natural como el propio habla.