Discutir el éxito del Mobile World Congress de Barcelona sería un error monumental. La edición de este año, como las anteriores, ha confirmado que la capital catalana y España, durante los cuatro días que funciona el certamen, son el centro de atención mundial de la tecnología. Esto no tiene precio.

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Casi 1,700 expositores que ocuparon más de 94.000 metros cuadrados, con una cobertura de más de 3.400 periodistas de más de 80 países y más 100.000 visitantes lo dice todo.

En la edición recién clausurada, se dio además la circunstancia de que importantes marcas –contrariamente a lo que venían haciendo hasta ahora- esperaron a la inauguración de esta muestra para presentar nuevos productos. Es un foro auténtico para ver lo que se cuece en el mundo de las telecomunicaciones y un lugar espléndido para debatir sobre su futuro. La organización es casi perfecta.

Todo ello, compaginado con un escenario magnífico, como es la ciudad de Barcelona, unas estupendas instalaciones y unas infraestructuras hoteleras de las que no hay quejas, salvo algunos abusos de precios. Por tanto, MWC lo tiene todo para triunfar.

Solo falta una cosa. Que el capo del certamen, John Hoffman, aprenda un poco de español (o de catalán) como agradecimiento al negocio que hace en nuestro país. Porque no alcanzo a imaginar la pasta que puedan llegar a ganar estos señores. ¡Vaya negocio!

No es que me parezca mal que les vaya bien y que saquen una buena rentabilidad a su trabajo, pero lo que no me gusta tanto es que todavía estén subvencionados por la Administración catalana y la central. Y, lo que es peor, que no haya manera de saber exactamente lo que se aporta a nivel público.

Mi dirán que un evento capaz de generar un impacto económico de más de 350 millones de euros, como nos están vendiendo, es obvio que tiene que ser protegido. Sabiendo la gran rentabilidad que les produce a sus organizadores, no estaría de más que se revisaran tarifas.

Las empresas que allí acuden hacen un gran esfuerzo económico para estar presentes, y seguramente lo hacen porque reciben un retorno que les compensa, pero no estiremos demasiado la cuerda que se puede romper…

3 Comentarios

  1. Manel Xicarts, creo que aquí nadie está hablando ni «empozoñando» cualquier exito que venga de Cataluña… Se habla del éxito del MWC y de la buena organización.
    Lo que se critica son los elevado precios que paga la Adminsitración Catalana y Central, además de no saber cuánto cuesta o aportan las administraciones.
    Quizás estaría mejor recortarles un poquito a los encargados del MWC (a John Hoffman) y destinar ese recorte a empresas/emprendedores catalanas, no?